arturo cardelus dalfo

ARTURO CARDELÚS DALFÓ (1914-1981) 

 

Arturo nació en Olot el 20 de mayo de 1914. Hijo de Esteban Cardelús Carrera y de Mercedes Dalfó Morer. Era el quinto de seis hermanos. Estudió en el colegio de los Escolapios de Olot. Quedó huérfano de padre a los catorce años. De él guardó siempre un gran recuerdo, especialmente por los largos paseos que daban juntos por los alrededores de su ciudad natal. El padre solía comentar a su madre: “este niño hace muchas preguntas”. Esa curiosidad por todo nunca la perdió. Especialmente le gustaba conocer las costumbres de la gente: qué comían en Navidad, qué hacían cuando marchaban a su respectivo pueblo los fines de semana, etc., etc.,

Cuando estalló la Guerra Civil tenía veintidós años. El territorio de Cataluña quedó en poder de la II República. Ayudado por un guía cruzó los Pirineos y llegó a Francia. Desde Hendaya pasó a Irún y se incorporó al bando nacional, alistándose en el Tercio catalán de Requetés llamado “Nuestra Señora de Montserrat”, donde alcanzó el grado de teniente. Esta unidad, que fue una fuerza de choque, tuvo que ser reconstruida dos veces por las enormes bajas que sufrió, y recibió de forma colectiva la Laureada de San Fernando.

En la Batalla del Ebro (segunda mitad del año 1938) resultó herido en una pierna y fue trasladado a un hospital de San Sebastián. Durante su convalecencia conoció a la que sería su mujer, Mercedes Muñoz-Seca de Ariza, hija del dramaturgo Pedro Muñoz Seca, que había sido fusilado por el bando republicano el 28 de noviembre de 1936 en Paracuellos de Jarama.

Terminada la guerra, concluyó sus estudios de Derecho en la Universidad de Valencia y, trasladado ya a Madrid, comenzó a trabajar como abogado en la Empresa Nacional Adaro de Investigaciones Mineras. Nunca dejó esta empresa, de la que llegó a ser secretario general, y compatibilizó su trabajo en ella con el ejercicio libre de su profesión.

Al poco tiempo contrajo matrimonio con Mercedes de la que tuvo seis hijos: Arturo, Pedro, Francisco de Borja, Fátima, Santiago y Regina.

Los primeros años los pasaron en un piso alquilado en la Calle Don Ramón de la Cruz, en el madrileño barrio de Salamanca, y en 1950 se trasladaron a otra vivienda de alquiler en la Calle Casado del Alisal, muy cerca de la iglesia de San Jerónimo el Real. Allí vivieron hasta el fallecimiento de ambos.

En su desarrollo profesional como abogado se centró en temas mercantiles, civiles y de derecho aduanero. Muchos abogados catalanes, con los que mantenía una gran relación, le encargaban la defensa de sus asuntos ante el Tribunal Supremo, puesto que antes era necesaria la colegiación en la respectiva provincia para actuar ante sus tribunales. De esta forma, los abogados de Cataluña evitaban la incomodidad y el gasto de colegiarse en Madrid para actuar ante el Supremo.

con sus hijos Pedro, Santiago y Borja

Fundó con unos amigos una empresa de impermeabilización de edificios, llamada “Ipama”, que dirigió durante varios años. Vendió más tarde su parte a los demás socios y fundó posteriormente la editorial de música “Parma” para comercializar las canciones que componía su mujer, Mercedes que, súbitamente se mostró como una gran compositora de música moderna, creando no sólo las músicas sino también las letras de sus canciones en castellano, inglés, francés e italiano, lenguas que dominaba a la perfección. Llegó a componer con su hijo mayor, Arturo y el maestro don José Pagán, un himno al Atlético de Madrid, que se mantuvo algunos años como su himno oficial.

Se jubiló pronto, a los sesenta años, cuando comenzó a atacarle un cáncer que padeció durante siete años. En ese período tuvo muchos altibajos: tres meses bien y un mes en la cama, para luego volver a encontrarse bien y recaer después. Tuvo tan grandes cuidados de su mujer y de toda la familia que le permitieron prolongar su vida tanto tiempo. Falleció el 18 de diciembre de 1981 a los sesenta y siete años de edad, rodeado de su mujer y de sus seis hijos, en paz y con gran consuelo espiritual, como el buen cristiano y persona que fue.

Hombre de fe, ferviente católico, buen esposo y padre, muy recto en todo su proceder, gran trabajador, bastante exigente, sobre todo en lo referente a los estudios de sus hijos, pero muy cordial con todos, muy amante de la familia, gran conversador y amigo de la tertulia sana y constructiva.